sábado, 1 de enero de 2011

2010 en balanza

Tengo que poner tantas cosas en esta balanza que lo primero que intento es enumerarlas para no olvidarme de ninguna.
2010, un año que empezó con expectativa de cambio, con la adversidad de lo desconocido, con la emoción de lo nuevo, con la nostalgia de tantas cosas que quedaban atrás, de tanto presente que empezaba a ser pasado, que se guardaba como lo mejor de mis recuerdos y daba paso a cosas que hasta el momento no podía ni imaginar.
El verano fue una especie de cuenta regresiva en el que pasaron un viaje a la costa, tardes llenas de lago, sol, montaña, mates y amigos, pelo pincho con mis hermanos, asados con mi familia. Pasó, y sin decir nada, se llevó mis últimos meses en SMA.
Creo que sólo una persona del interior entiende la “aventura” que significa irse a vivir a la jungla de cemento. Para resumirlo y hacerlo gráfico: yo no entendía para que lado me tenía que tomar los colectivos; estaba acostumbrada a subirme, saludar al colectivero y pagarle en la mano, no sabía como usar la máquina rara de las monedas; el subte y el tren eran dos desconocidos, y ni hablar de los semáforos. De Capital conocía poco y nada porque mi familia bonaerense vive en el Oeste y en el Sur del Gran Buenos Aires. Pero todas esas trabas las fui pateando de mi camino casi sin darme cuenta, y asi, agarré la amada e idolatrada Guía T y empecé a entender los colectivos, y así también, me hice amiga del tren y el subte y me subí para encaminar mi vida con mis propias decisiones, con un estilo que a partir de ese momento lo elegía yo y nadie más, obviamente siempre con el apoyo incondicional de mi familia.
Mi balance es, con seguridad, positivo, y eso se lo tengo que agradecer a todos los que estuvieron conmigo este año. A los de siempre, que a pesar de la distancia siempre los tuve al lado. A mis amigas, que no dejamos que la ciudad nos pase por encima y nos separe sino que hicimos que nuestra amistad prevalezca ante todo. A mi familia de BsAs, que saben bien quienes son, que aprovecharon la nueva cercanía para hacerme saber cuanto me quieren y las excelentes personas que son. A mi novio, por enseñarme, entre tantas cosas, que existen las segundas oportunidades. A las buenas personas que conocí este año y me ayudaron para que todo sea más leve, seguramente sin darse cuenta, desde mis compañeros de Deportea, hasta los de la radio, pasando por amigos de amigos o conocidos de conocidos.
Así que te despido 2010, te voy a guardar como un año muy importante en mi vida, fuiste bueno pero obviamente espero que el 2011 sea mucho mejor.

FELÍZ AÑO NUEVO PARA TODOS!

Atentamente: una mujer con muchas expectativas hacia lo que se viene

viernes, 10 de diciembre de 2010

FELICIDADES CAMPEÓN!


Escribo porque de hablar me voy olvidando por unos días, dejé la garganta en Avellaneda.
¿Cómo explicar lo que es inexplicable? ¿Cómo poner en palabras lo que sólo se siente con el corazón? Desde el medio día me venía cruzando con hinchas de Independiente por todo Buenos Aires cuando volvía de La Plata para Capital, eso hizo que mi ansiedad crezca hasta un punto extremo, que llegue a casa casi corriendo, que me choque con todo mientras me cambiaba rapidísimo y que salga de nuevo corriendo en busca de la parada del colectivo que me llevaría al lugar donde más quería estar en ese momento: el estadio Libertadores de América.
Y ahora es cuando el relato se complica, porque las cosas que uno siente en esos momentos son las que resultan más fuertes y más difíciles de explicar, de contar, pareciera como si las palabras no alcanzaran nunca, como si cualquier explicación se quedara corta.
UNA FINAL. Podría decirse que en esas dos palabras entraba todo lo que significaba para el hincha de Independiente aquella noche. Conseguir no sólo la Copa que faltaba, conseguir no sólo la Copa número 16, sino conseguir que el orgullo vuelva de a poco a todos los hinchas, que el club empiece a recordar realmente su identidad y que esto pueda ser un trampolín hacia cosas mucho más grandes.
En la popular, el ambiente era el esperado, personas de TODAS las edades. Me llamó poderosamente la atención la cantidad de nenes chiquititos que había, pero me dejó de llamar la atención cuando se terminó todo y entendí que lo que estaban haciendo ellos ahí, como cualquiera de nosotros, era formaron parte, aunque sea un poquito, de la historia. El piso que se movía debajo de mis pies por los saltos, las canciones infinitas, las gargantas que se rompieron con cada gol, la desilusión con el descuento, los nervios del alargue y la desesperación a la hora de los penales…definitivamente la peor instancia para definir un partido, sobre todo una final, es la de los penales..
Y ahora peor, como explicar lo que viene ahora..el desahogo de todos cuando Tuzzio reventó el arco, cuando el 5to penal ya estaba adentro.. las lágrimas saltaron sin previo aviso de todos los ojos, las gargantas mágicamente retomaron fuerzas para romperse de nuevo al grito de “Dale Campeón”, toda la cancha se hundió en un enorme abrazo. Festejos en la cancha, festejos en la Sur Baja y Alta, Norte Baja y Alta, Erico Alta y Baja, Gargantas del Diablo, Belgrano y Alsina, Mitre y Alsina, Mitre 470, Avellaneda completa, Obelisco, me llegó un comentario de que hasta el centro de San Martín de los Andes tuvo festejo copero.. ¿Cómo decirlo? ¿Cómo resumirlo? No importa, no importa nada, ¿vuelve la mística? Ojalá, por los hinchas, por los jugadores, por el pueblo rojo que lo reclama! FELICIDADES CAMPEÓN!


Atentamente: una mujer orgullosa de haber vivido una partecita de la enorme historia de su querido club

jueves, 25 de noviembre de 2010

Pasión Inexplicable


Cuando lo vimos en el medio de la popular nos dimos cuenta de la magnitud de lo que estábamos por vivir. La pasión había superado cualquier barrera, ya no había obstáculos, no había nada más que amor al equipo, más que sentimiento puro, más que el más lindo de todos los amores y sentimientos, algo incomparable.
Hacía días que esperaba la noche del jueves con una ansiedad inexplicable, pero todo pareció multiplicarse cuando me subí al colectivo y lo primero que escuché fue “VAMOS ROJO!” mérito de haber subido con la camiseta puesta a un 95 que ya estaba plagado de hinchas de Independiente. Después de subir a varios hinchas más y superar un puente Pueyrredón ROJO a más no poder llegué al fin al cruce tan esperado entre las avenidas Alsina y Belgrano donde me encontré con Gastón y Lucas y empezamos a caminar entre todos nuestros “compañeros” hacia el estadio…pasamos los cacheos y no nos importaba nada, cada uno tenía que ir por un lado distinto pero a ninguno de los tres le molestaba..los nervios ya estaban de punta y los corazones latían increiblemtente rápido. Y de repente, ahí estábamos, la querida Norte Baja ya era nuestro escenario, y fue entonces cuando lo vimos. Un pibe de unos veinti-cortos CIEGO en el medio de la popular, los tres nos quedamos helados, esto definitivamente iba más lejos de lo que pensábamos, lo que provoca la pasión es algo increíble, impensable para cualquiera. Él vivió la fiesta como todos nosotros, su amigo le contaba lo que iba pasando, él estaba felíz, sonreía, festejaba, cantaba, no paraba de saltar. Gritó los dos goles como si realmente los hubiera visto, pero sin necesidad de verlos, lo vivió como cualquiera, y me animo a decir que hasta mejor que muchos. El Libertadores de América, estaba que explotaba, no entraba nadie más..pero la muestra más clara de la PASIÓN INEXPLICABLE estaba expresada de la mejor manera a escasos centímetros nuestros.

PD: una mujer felíz y con ganas de estar YA haciendo la fila para sacar la entrada de la final

martes, 16 de noviembre de 2010

Efecto Super

Está clarísimo que no soy ni de River ni de Boca, pero también está clarísimo que, (aunque los dos venian muy mal) como argentina que le gusta el fútbol, el Super Clásico era un partido que no me podía perder. Desde que se supo que la fecha 14º iba a albergar al clásico más importante de la Argentina (porque aunque sea hincha de otro grande tengo que admitir que el River-Boca es el de mayor trascendencia) se planearon viajes, se acomodaron horas de estudio, se discutió quién iba a hacer la fila para sacar las entradas, dónde se iba a mirar el partido, se organizó juntada en la casa del que tenga el mejor televisor, quienes llevaban las papitas y quienes la Coca o la Quilmes, se cancelaron planes, citas, asados familiares..Todo esto porque el tan ansiado derby se iba a jugar un domingo, el domingo 7 de noviembre. Pero como la muerte del ex presidente alteró el calendario, el Super se atrasó y chocó con el recital de los Jonas Brothers. Sí, esos hermanitos amados por las nenas pero ignorados (y a partir de ese momento odiados) por el público masculino y parte del femenino determinaron que el partido no se jugaría el domingo siguiente al que originalmente le correspondía (14 de noviembre) ya que ellos tocarían el sábado por la noche en el estadio que iba a ser también escenario del River-Boca (el Monumental) y no estaría en condiciones para el domingo, por eso se pactó que el encuentro sería el martes 16 de noviembre.
Cuando me quise dar cuenta, ya había organizado mi martes en torno al partido, ¡hasta fui antes al gimnasio para volver más temprano a casa! En todos los lugares en los que entraba había gente hablando del Super, a la invocación del tema le seguía la pregunta ¿sos de River o de Boca? Y generalmente eran de alguno de los dos. Volví a casa a eso de las 6.50 y, sin exagerar, eran gran mayoría de mujeres las que caminaban y circulaban por las calles de mi barrio.
Lo que intento con esta entrada es rescatar la pasión por el fútbol, lo lindo que es como un juego nos unifica más allá de las rivalidades, y lo increible y apasionante que es para mi el “efecto super”.

Atentamente: una mujer orgullosa de ser hincha de Independiente ;)

viernes, 29 de octubre de 2010

Hoy fue la "Casa Gris"

Conocer la Casa Rosada era algo que definitivamente estaba en mis planes, pero nunca pensé que lo iba a hacer en una circunstacia como esta, que desde mi punto de vista es un acontecimiento que va a quedar grabado en la historia argentina. El cielo gris, amenazante, a punto de desmoronarse en una lluvia torrencial, acompañaba el ambiente “tétrico” de lo que se estaba viviendo: una muerte, un adiós.
El Himno argentino y la Marcha Peronista sonaban cada vez más fuertes a medida que nos acercábamos a Plaza de Mayo.
De repente, entre cantos que expresaban “Andate Cobos” y “Fuerza Cristina”, nos encontramos adentro de la Casa Rosada.
El olor que emanaban la gran cantidad de ramos de flores que adornaban el pequeño recorrido me recordaba al de un cementerio, y el ambiente concordaba a la perfección con mi sentimiento. El semblante de los próceres históricos, cada uno desde su retrato decorando las paredes, parecía acompañar el sentimiento de la gente, el duelo de aquellas personas que iban a darle el último adiós al ex presidente.
Al estar frente a la escena, no me importó que reconocidos actores y cámaras de televisión estuvieran a escasos centímetros de donde yo me encontraba. El impacto visual fue tan fuerte que, si bien fueron pocos segundos, quedó grabada en mi mente la imagen de la Presidente parada al lado del cajón en el que se encontraba el cuerpo de su marido. Un agónico “Estamos con vos Cristina” rompió el silencio y dio pie a los aplausos.
Boquiabiertos y sin palabras salimos de la Casa Rosada mientras el penetrante olor a lluvia invadía nuestras narices y nos hacía abrir los paraguas.


Atentamente: una mujer que ama presenciar momentos históricos

miércoles, 20 de octubre de 2010

Crónica de mi domingo 17/10 en 30 líneas

Queridos lectores (porque se que por lo menos algunos fieles existen) primero perdón por no postear hace tanto, segundo contarles que esta entrada no es como todas las demas, sino simplemente un trabajo de la facu que me pareció divertido compartir..



Manuela Canova, una estudiante de periodismo deportivo de 18 años, se levantó sola en su departamento luego de atrasar tres veces el despertador para cumplir con la rutina que tenían sus domingos desde que terminaron las vacaciones de invierno: ir a la radio de 14 a 20hs.
Desde que comenzó a trabajar en la radio no le molestaba no poder dormir los domingos hasta entrada la tarde como toda la vida le había gustado hacer. Por eso, y luego de prender la computadora y la televisión, levantó el teléfono y pidió unas empanadas. Fue ahí cuando se acordó que ese no era un día cualquiera, sino que era el día de la madre. Varios sentimientos pasaron por la cabeza de Manuela en ese momento, era el primer día de la madre que estaba lejos de la suya ya que el año anterior había terminado el colegio en el pueblo donde nació y vivió toda su vida (San Martín de los Andes) para mudarse a un departamento en plena Capital Federal con una amiga de la infancia y lejos de su familia. Aunque le costó unos minutos asumir el cambio que implicaba estar lejos aquel día, llamó a su mamá para desearle lo mejor, agarró las llaves y dejó el departamento.
Una vez en la radio disfrutó de los partidos de la jornada, las notas de los encuentros de los días anteriores y toda la vertiginosidad que la radio implica, en aquellas 6 hs.
Una vez en el colectivo rumbo a su departamento llamó a su novio y, una vez más, discutieron de fútbol, pero esta vez la pelea fue mucho más fuerte que las veces anteriores, y el orgullo de ambos hacía que ninguno diera su brazo a torcer.
Cansada, Manuela llegó a su casa donde Florencia, su amiga, la esperaba con la comida. Ese domingo, se fue a dormir temprano y puso el despertador de manera tal que pudiera levantarse el lunes luego de atrasarlo tres veces.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Sentar cabeza

Cuanto más fácil es lograr un objetivo cuando se tiene claro a donde se quiere llegar. Muchas veces uno recurre a mil cambios sin lograr llegar a donde quiere, porque realmente no sabe, o porque camufla el verdadero objetivo. Para ser más clara voy a citar al club que cité tantas veces y que citaré incansablemente: Independiente de Avellaneda. En la entrada anterior comenté la presencia de una especie de “intrusos en el espectáculo” y hoy más que nunca afirmo que no fue una visita transitoria, sino que Rial y compañía parecen haberse instalado en el Libertadores de América, Villa Domínico y Mitre al 470. Es que internamente se priorizan mucho más los intereses propios que el bien del club, de los hinchas, del equipo y es por eso que se conocen mucho más las “peleas” que involucran manager-presidente-técnico-ex técnico que lo que realmente pasa con el equipo, el trabajo que debe realizarse, el “proyecto” (palabra a esta altura quemadísima en el ámbito del fútbol) que debe empezar de una vez por todas para sumar, para empezar a jugar a algo, para volver a ser el Independiente que todos queremos ver, y empezar a jugar a la pelota, dejar de parecernos a equipos chicos que ni siquiera pueden defender la categoría. Comparo entonces esta situación a la vida de cualquiera, uno para llegar a algo, para superarse, para conseguir logros debe tener en claro sus objetivos y perseguirlos a muerte, por eso el título “Sentar cabeza” porque creo que al buscar algo en particular, hay cosas que deben dejarse de lado.

Atentamente: una mujer que sentó cabeza